• Yolanda Cruz López

Infoxicación

¿Sabe usted de qué le hablo? De esa sobreinformación que le deja incapaz de centrar su atención en una información concreta. Una ola de datos, imágenes, voces, cifras y colores que aturden

YOLANDA CRUZ LÓPEZ

Martes, 22 marzo2022. EL IDEAL


No sé hoy, pero ayer, mientras decidía qué reflexiones compartiría desde aquí con usted, consulté 18 portadas, correspondientes a otros tantos diarios de tirada nacional y regional, y en ninguna de ellas encontré mención alguna a la incidencia del Covid-19. Fotos a todo color, titulares a cuatro columnas, avances en breve bajo la cabecera y en faldones chillando la última hora de la huelga de los transportistas; el impacto económico de esta en las empresas; la negativa de Zelenski, presidente de Ucrania, a entregar Mariupol a Rusia; alusiones a la postura del Gobierno para con la independencia del Sahara; el modelo contra la contaminación de Barcelona y ya está. Ni una noticia sobre la gestión de la acogida de refugiados, ni de cómo entre ellos, las mujeres y los niños son el punto de mira de las mafias, como denuncia la ONU; ni de la miocarditis como efecto secundario de la vacunación en jóvenes que investigan algunos de los centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidenses; tampoco de cómo la guerra de Rusia en Ucrania nos va a alejar de los objetivos de recorte de emisiones, necesarios para frenar el calentamiento global, ni por supuesto, nada de cómo esa subida del combustible está afectando y 'machacando' la economía familiar en una buena parte de la población, ya que, aceptémoslo, nuestra economía, actualmente, anda lejos de ser boyante, y la clase media que se creyó a salvó en los 80 y los 90 hace ya más de una década que se disolvió e integró en la del piso de abajo.


Mucho, mucho ruido. Fuera, el viento sopla, aleja las nubes y levanta el polvo rojo que aún se derrama por fachadas, coches y aceras, a la espera de una lluvia que se hace rogar, ofendida por el aire. Sonajeros que resisten, gatos que pelean, vecinos que insisten con el taladro, creo que para ensordecerse y, de paso, obligarme a mi a sentir más ruido. Dentro, la incesante infoxicación. ¿sabe usted de qué le hablo?, de esa sobreinformación que le deja incapaz de centrar su atención en una información concreta. Una ola de datos, imágenes, voces, cifras y colores que aturden y, al mismo tiempo, guían como un dedo invisible que muestra el único camino posible hacia el conocer. El único porque alrededor, tanto soplido y tanta tierra escuecen los ojos y la salida más cercana de este torbellino agotador, siempre va a parecernos la única.


Mientras, a 7.291 kilómetros, en la Universidad de Florida, el alumnado usuario de las salas de estudio, cuando hacen su reserva online, descubren un listado de opciones nuevo. Entre la sala Benjamin Franklin y la William Shakespeare, ya no aparece la sala Karl Max, ahora es la 229, así, en un instante. Algo más le habrá llevado a la sección de mantenimiento desatornillar de la puerta la placa con su nombre, retrato y reseña: 'Marx, filósofo, economista radical y crítico revolucionario de todo lo que existe'. No creo que lo siguiente sea expulsar a los millonarios rusos, propietarios de la lujosa 'Sunny Isles Beach', al sur de la península, porque para ellos, ni 'la pequeña Moscú' ni la otra, son tan peligrosamente comunista, ¿no?

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