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  • Foto del escritorYolanda Cruz López

Tecnología, palabras nuevas y soledad involuntaria

El calor de una voz o de un sonrisa ¡qué poco cuestan! ¿verdad?

 

Avanzamos y nos mostramos a través de los términos que escogemos para comunicarnos con los demás.


Martes, 26 de diciembre 2023. EL IDEAL


Nuestra forma de hablar nos representa. Este diciembre, la Real Academia Española daba a conocer las novedades de la versión 23.5 del Diccionario de la Lengua Española (DLE) que se incorporan a la obra en línea. El diccionario ha admitido 3836 modificaciones entre adiciones de artículos, modificaciones y enmiendas. La tecnología, nuestros nuevos gustos gastronómicos y amoroso-sexuales y la pandemia de COVID dejan su huella en esta nueva versión, así como ganan en relevancia los americanismos que nos llegan del otro lado del océano. Términos como «bitcóin», «ciberacoso», «ciberdelincuencia», «bot» o «geolocalizar», derivados de Internet, las nuevas tecnologías y sus usos, ya tienen cabida en el diccionario, pero no debemos olvidar que para que se encuentren recogidos en él, primero deben haber pasado a formar parte del lenguaje común, de  nuestro español hablado, y que el aumento de delitos y de acosos a través de Internet se hayan instalado en nuestra comunicación solo puede presentar dos derivas: una reacción ante el aumento de los mismos, asumiendo nuestra responsabilidad como sociedad, o , una vez más, su normalización hasta terminar por dejar de achacarlos a determinada coyuntura e instalarlos en la estructuralidad.

 

Ya podemos encontrar palabras como «poliamor», «transgénero», «cisgénero» o «pansexualidad» en el DEL, así como «chuche» u «ojiplático», y acepciones de las voces «quedada» y «empanado». Avanzamos y nos mostramos a través de los términos que escogemos para comunicarnos con los demás. Yo quería escribir sobre estos nuevos términos y compartir mi reflexión a cerca de estas nuevas inclusiones, sin embargo me viene a la mente otra palabra, ésta acompañada, «soledad involuntaria», crónica o no, que ya está reconocida como patología social, que cada vez afecta a un número mayor de personas, que en estas fechas se agudiza y que también guarda estrecha relación con la imposición de Internet y de sus exigencias en nuestra sociedad.

 

La exclusión social y los problemas de salud son las dos principales consecuencia que provoca esta patología y se calcula que podría haber cerca de cinco millones de personas en España padeciendo esta soledad. Entre ese alarmante número de afectados, no se engañe, no solo se encuentran personas de avanzada edad, también la padecen muchos de nuestros jóvenes, unos y otros sufren tristeza, ansiedad y aislamiento. Estas fechas en las que o celebramos las navidad o las fiestas de invierno o salimos pitando de cualquier decorado de espumillón o de abrazos y achuchones de primas lejanas, vecinos inquietantes, sobrinos chillones o compañeros de promoción con los que te reúnes una vez al año, seguro que nos vamos a topar con algún afectado por la soledad involuntaria, o seguro que si repasamos la agenda, todos vamos a encontrar al menos un contacto que pueda ser susceptible de verse afectado, ¿qué tal si podemos contribuir a que lo esté menos?

 

Una llamada, un mensaje de texto, un audio, una foto, puede que a nosotras no nos supongan nada, ¿dos minutos? ¿cinco?, creo que estarían muy bien invertidos si consiguiéramos acompañar a alguien que está en soledad o así lo siente. El calor de una voz o de un sonrisa ¡qué poco cuestan! ¿verdad? ¡Felices fiestas invernales! Y bienvenido sea este 2024.

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