• Yolanda Cruz López

Cifras o numerales, personas

¿En cuántas ocasiones se evita la responsabilidad de realizarse un test?
¿Cuántas personas son portadoras de covid y no lo saben?


YOLANDA CRUZ LÓPEZ

Martes, 28 diciembre 2021. EL IDEAL


Qué poco me gusta reducir las vidas humanas a cifras, me parece una falta de respeto absoluta hacia las personas a las que representan, si es que tal representación es posible, también ausenta el respeto de aquellas otras quienes, vivas aún, sufren la ausencia de las numeradas y, además, las cifras, todas las cifras que sustituyen nombres, apellidos y rostros, normalizan el drama e inmunizan más que cualquier vacuna. Nos convierten en seres ajenos al dolor del prójimo, dejando el uso de esta palabra para situaciones de curia y convento que justifican nuestra falta de reparo y de pudor, el prójimo.


Hasta hace 3 días, 5 millones 410.000 personas han muerto de COVID, mas quienes hayan fallecido en estos tres días. El 28 de diciembre, cuando yo cerraba este artículo, ya se publicaban las cifras del 27. Seis mil quinientas veintiséis muertes más. Francamente, no sé cómo impactan más las cifras, si transcritas con números o con numerales. Pero es que el COVID no solo mata de COVID, las interrupciones en los servicios sanitarios a causa de la pandemia han provocado 239.000 muertes infantiles y maternas, más de un millón de personas no han podido recibir la atención médica que necesitaban padeciendo tuberculosis, SIDA o cáncer, y 23 millones de niños y niñas no han podido ser inoculados con las vacunas rutinarias en 2020, me paro aquí.


Por otra parte, visto como está el patio, reducir las relaciones sociales a chats puede hasta ser beneficioso para la salud, no solo porque físicamente nos podamos parapetar contra el COVID, también aumenta la protección de nuestra salud mental. Hace unos días, a través de una conversación de chat recibí la invitación a sumar mi firma a una especie de cruzada contra la «obligatoriedad del pasaporte sanitario en Andalucía por vulneración de Derechos Fundamentales y falta de evidencia científica», ya está, así de fácil. Tuve que leerlo dos veces y andar «bicheando» sobre la asociación que anda detrás, para asumir que era un mensaje real y no una inocentada «sin gusto». Respiré aliviada por haber leído en lugar de escuchar tal invitación, me sigue costando embarcarme en batallas perdidas de antemano.


Hace unos meses había negacionistas y en frente, el resto. Ahora, integrantes de ese resto empiezan a pensar que todo ha terminado, que cada vez el virus es más débil, que su semejanza con la gripe cada vez es mayor, etc., etc. ¿En cuántas ocasiones se evita la responsabilidad de realizarse un test? ¿Cuántas personas son portadoras de COVID y no lo saben? ¿Cuántos test de antígenos son erróneos?, esas cifras no se encuentran fácilmente ¿se ha preguntado usted por qué? Yo sí.


Alguien, hace unos días, a través de un Twitter pedía a los Reyes Magos sanidad pública, creo que pudiendo exigir a quienes nos gobiernan que esa sanidad siga siendo pública y efectiva, que se refuerce la atención primaria y que un posible positivo no deba esperar una semana para que se le realice una PCR, no tenemos que malgastar deseos de los que sí requieren magia. Por cierto, que Twitter pague los impuestos tampoco es cuestión de magia, si no de cumplir la ley.

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