Sobre la mezquindad
- Yolanda Cruz López

- hace 7 días
- 3 Min. de lectura
«Me preocupan mucho el machismo, la misoginia, la intolerancia y la transfobia que, latentes, están instaladas en nuestra sociedad.»
Miercoles, 28 de enero 2026. EL IDEAL

Busco una expresión que me ayude a definir la siguiente acción: dejar en manos del Gobierno, la responsabilidad del mal uso y/o el incumplimiento de las leyes que rigen en el país. La primera que me viene en mente es “Paternalismo estatal” desde la perspectiva del ciudadano, es decir, dejar que el Estado sea el responsable de todo lo que sucede o, lo que es lo mismo, si algo sale mal o alguna ley no se cumple, la culpa es del Estado por no evitarlo. Pudiera servirme, pero es que deja fuera todo lo relacionado con la ética ciudadana.
Otra manera de referirme a esta acción podría ser, “Estatismo moral”; aludiendo a que el orden y la moral dependen exclusivamente de una regulación pública. Me explico, si la ley se incumple, no es que haya carencia de ética o de moral en la ciudadanía, sino que se entiende que el único responsable es el gobierno. Me quedo con ésta, porque el reconocimiento de la falta de ética o moral es lo que marca la diferencia.
Hace unos días, en una publicación nacional, se informaba del considerable aumento del número de hombres que se cambian el género para contar con más posibilidades ante un juicio por la custodia de un menor, e incluso que algunos hombres se cambian el género sin avisar a sus compañeras o esposas para prevenir posibles falsas denuncias por violencia de género. Por supuesto, esta información venía acompañada de declaraciones e incluso fotos de los susodichos individuos y de críticas a la facilidad del sistema que les permite cambiar el género en su “DNI”, en una gestión de un solo día sin que nadie pudiera preguntarles la razón por la cual han solicitado dicho cambio.
Me gustaría creer que los protagonistas de estas declaraciones y estos cambios de género, así como aquellas personas que aplauden tales actos, son solo una parte de la sociedad, tan mínima, que no alteran, en absoluto, el orden de esta. Pero mucho me temo que no, que cada vez son más las personas que se burlan del resto utilizando las leyes que amparan a colectivos vulnerables para beneficiarse ellas y, al mismo tiempo, criticarlas. Actitud esta, digna de ser tildada de inmoral y mezquina. Porque, no se engañen, por favor, ni las titulares del Ministerio de Igualdad, ni el Gobierno, ni la Ley Trans, ni la Ley contra la Violencia de Género son el origen del problema, lo son las personas que, carentes de ética alguna, solo saben jugar al descrédito.
Me preocupan mucho el machismo, la misoginia, la intolerancia y la transfobia que, latentes, están instaladas en nuestra sociedad. Estas actitudes son las que provocan que, en el transcurso de una charla sobre Violencia de Género en un IES, lamentablemente, cada vez sean más jóvenes quienes increpan a esta que os escribe, para reclamar una Ley de Violencia contra los hombres o para compartir cómo a su primo lo ha denunciado una novia que hace como que se desmaya cada vez que lo ve, para poder decirle a la policía que ha sido él quien la ha tirado al suelo. “¿Quién protege a mi primo?” Atención a lo que nos viene.





Comentarios