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Nunca llegarán a ser mujeres

  • Foto del escritor: Yolanda Cruz López
    Yolanda Cruz López
  • hace 16 minutos
  • 3 Min. de lectura

«Nunca podrán disfrutar del derecho a una educación de calidad, a la salud, al bienestar, a la igualdad, nunca podrán sumar sus voces y sus ganas a las del resto de mujeres que, marzo o no, exigimos una convivencia igualitaria»


Miercoles, 11 de marzo2026. EL IDEAL

El sábado 28 de febrero, a las 10:30 de la mañana, un ataque aéreo arrasaba la escuela Shajarah Tayyebehm en la localidad de Minab, provincia de Hormozgán. El resultado del bombardeo: la escuela reducida a cenizas y 168 víctimas mortales, de ellas, más de 150 eran alumnas, niñas de entre 7 y 12 años de edad. ¿Qué objetivo perseguía ese bombardeo? Pues todo apunta, como indican expertos y observadores, a la distancia de esta zona con el estrecho de Ormuz, solo 40 kilómetros.

 

No tardaron en alzarse voces condenando el ataque, las primeras, desde Naciones Unidas. El Alto Comisionado para los DDHH, Volker Türk, se declaraba por completo consternado, exigía  una investigación sobre los hechos y recordaba que tanto los ataques a puntos geográficos que puedan afectar a víctimas civiles como los directos a centros e instituciones educativas vulneran los Derechos Humanos, entre ellos, los Derechos del niño. El secretario general de la UNESCO, Antonio Guterres, condenaba tanto el ataque a la escuela como la respuesta de Irán contra otros países de Oriente Medio. Desde entonces, se han alzado muchas voces pidiendo una investigación de los hechos y el cese de la violencia, sin bien, hasta el momento, ni lo uno ni lo otro.

 

La guerra en las redes elevaba el nivel en las horas siguientes y no tardaban en circular informaciones que apuntaban al propio Irán como responsable del bombardeo. Mientras miles de personas acudían al funeral de las niñas, el Vaticano se hacía eco de la tragedia; Masoud Pezeshkian, presidente iraní, calificaba el ataque de inhumano y, desde Washington, Tim Hawkins, capitán del Comando Central de Estados Unidos, supervisor de las operaciones, aseguraba que iban a adoptar medidas para minimizar los riesgos. Quedémonos con estas palabras: minimizar los riesgos. Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegeth, aseguraba que se estaba investigando y hasta ahí. De estas últimas declaraciones hace días, de las investigaciones, no se sabe más.

 

La periodista Nilo Tabrizy ha estudiado las geolocalizaciones de la escuela y aunque este edificio era empleado hasta 2016 por la Guardia Revolucionaria, desde entonces, estaba aislado del resto del recinto y sus paredes exteriores estaban decoradas con murales de fuerte y alegre colorido, visibles fácilmente. ¿Resulta creíble que la inteligencia estadounidense desconociese que la escuela quedaba fuera del posible cuartel, que desde 2016 los murales daban la bienvenida a la comunidad escolar, que los sábados por la mañana es el día de inicio de la semana escolar en Irán? De momento, sin respuesta.

 

Por este vacío informativo del que difícilmente salgamos y porque estas niñas nunca llegarán a ser mujeres que puedan disfrutar su vida y su cultura en un país democrático, quiero que el espacio que mi reflexión ocupa cada quince días en este diario sea para ellas. Porque nunca podrán disfrutar del derecho a una educación de calidad, a la salud, al bienestar, a la igualdad, nunca podrán sumar sus voces y sus ganas a las del resto de mujeres que, marzo o no, exigimos una convivencia igualitaria y reclamamos la paz. Porque sus voces nunca podrán acompañar a la mía, aquí las recuerdo.

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