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¿Dónde está el sarcasmo?

  • Foto del escritor: Yolanda Cruz López
    Yolanda Cruz López
  • hace 50 minutos
  • 2 min de lectura

«Francia tiene una plantilla de altísimo nivel; eso sí, sin franceses»


Miercoles, 15 de julio 2026. EL IDEAL

¿Así estamos?  A estas alturas, las palabras firmadas por Mariano Rajoy en su columna de opinión futbolera se las sabe el país entero, son semilla de discordia y material para monologuistas de humor ácido en sus galas veraniegas.

 

Que esta sea la calidad del debate político es peliagudo, ya que denota que nos encontramos a un paso de que tomen las calles y las redes justificaciones tan esclarecedoras, para completar el “Yo no soy racista porque…”, como “tengo un amigo negro”, “mi compañero de pilates es gay” o “a mí me limpia una morilla”, ¡Qué nivelazo el nuestro! Quizás deberíamos retomar la reflexión acerca de lo qué es o no es ser español o española, que el orgullo patrio no depende de una cuestión de género. ¿Son los ocho apellidos los que cuentan? ¿A partir de qué generación se es español?

 

Rajoy es expresidente del gobierno de España y, como tal, debe asumir una responsabilidad en sus declaraciones públicas, y la firma de una columna de opinión lo es . El PP no ha querido o sabido reconocer que se trataba de un error, y en el gobierno francés, las palabras se han entendido como una declaración racista.

 

La sociedad ha cambiado, pretender distinguir, en una foto de equipo o  en una sala repleta de gente, a personas españolas de las que no lo son solo por sus rasgos físicos no es viable. Ya en 2017, como recreaba muy bien la película “Señor, dame paciencia” (Díaz Lorenzo), era motivo de humor nacional, no el que hubiera españoles que podían pasar por turistas japoneses, sino el hecho de que una buena parte de la sociedad se presentaba incrédula ante la españolidad de una piel o de unos ojos diferentes, mientras se perdía en divagaciones intentando encontrar aquella idiosincrasia intravenosa que debía definirla distinguiéndola del otro.

 

Aquí nadie se disculpa, y no solo con el país vecino, cuya clase política en turba se ha manifestado indignada y molesta ante esas declaraciones, también con los jugadores del equipo galo que, pudiendo jugar en cualquiera de las selecciones de los países con los que tienen relación directa, escogen los colores de la bandera a cuyo amparo han crecido. La ultraderecha de Marine Le Pen tacha de racista el comentario de Rajoy y desde la de marca España, Joan Garriga asegura que quien “juega por España, hoy por hoy, es español”. Habría que analizar ese hoy por hoy, aunque quizás a lo más que llegue con esa locución temporal es a no adelantar acontecimientos. Nunca se sabe cuándo los jugadores de nuestra selección pueden pasar de la cresta de la ola a engrosar las colas del paro o a retrasar y/o dificultar, el acceso a las ayudas, subvenciones, citas con especialistas y otras tantas afrentas a las que, al parecer, nos obliga la población inmigrante, esa que cambia el aspecto de nuestros barrios con fruterías, ultramarinos con carteles halal  y los 24 horas que acabaron con los Todo a Cien de los 90.

Es cierto que el calor nos atonta, pero, por favor, hablemos en serio.

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