• Yolanda Cruz López

El ruido ruso

Aunque nuestra necesidad de gas esté cubierta por Argelia, su precio va a subir cuando acudan a este mercado lo países europeos que van a dejar de recibirlo de Rusia

YOLANDA CRUZ LÓPEZ

Viernes, 11 febrero 2022. EL IDEAL


Un sonido persistente que, desde 2014, se deja sentir constante y decidido al Este de Ucrania, es decir, al Este de la OTAN. A la mayoría nos cuesta entender o estar al corriente de este tipo de conflictos, principalmente, porque se disputan lejos de nuestras fronteras, y ya sabemos que nuestra especie es hábil a la hora de desentenderse de aquello que sucede más allá de su jardín, olvidando el efecto mariposa o las consecuencias que, en un mundo globalizado, acarrean estos enfrentamientos para todos.


Escuchamos hablar de Guerra Híbrida sin saber qué significa esa expresión exactamente, a pesar de que nuestros clones virtuales presuman en los perfiles de las redes sociales de más amistades de las que nunca habíamos imaginado, aunque a la mitad nunca llegaremos ni a estrechar la mano, ya vivan en Bruselas o en la calle de abajo. Ahí estamos, somos miembros de la sociedad de la información, y su parte lúdica es tan atractiva como siniestra, según se mire. Podemos realizar un tour virtual a una instalación de Amazon cualquiera para ver quién y cómo prepara uno de los miles de paquetes que esta compañía distribuye a diario en el mundo, contemplar los frescos de la capilla Sixtina o los fondos del Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, y recibir una clase de yoga mientras la instructora te da la bienvenida sonriéndote con un té en mano desde las playas de Huatulco, en México, sin salir de tu casa. Pues bien, esa misma tecnología es la que posibilita las guerras híbridas. En ellas, el campo de batalla y la lucha frente a frente se sustituyen o se complementan con otro tipo de maniobras tales como ciberataques, o campañas de acoso y derribo a ciertos gobiernos, o la suelta de globos sonda, noticias falsas y desinformaciones a través de Twitter o Facebook.


República Independiente desde la caída de la Unión Soviética en 1991, Ucrania ha intentado, permanentemente, acercarse a Europa, incluso recibió una invitación para ir acercándose a la OTAN en 2008. Rusia, o quizás cabría decir, Putin presionó a Yanukovich, presidente ucraniano aún en 2013, para que no firmase un acuerdo que iba a ser inminente, con Europa. Un año después, en el Donbass, al Este del país, comenzaban los enfrentamientos entre independentistas prosoviéticos y el gobierno ucraniano, mientras Rusia se anexionaba Crimea, lo que le aseguraba su salida al Mar Negro, amparándose en un referéndum declarado ilegal por la comunidad internacional. Ucrania asegura que la guerra interna que mantiene con los independentistas en realidad es contra Rusia y que se trata de una guerra Híbrida tras el ciberataque que tuvo lugar este mes de enero a las infraestructuras informáticas del Estado.


Y a estas alturas usted se pregunta ¿y a mi qué más me da?, le da. Aunque nuestra necesidad de gas esté cubierta por Argelia, su precio va a subir cuando acudan a este mercado lo países europeos que van a dejar de recibirlo de Rusia. La gasolina ya ha subido. Seguiremos hablando de las consecuencias económicas y humanas de esta guerra, en la que, como miembros de la OTAN, si estalla, estaremos.

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