Nuestros pulmones

«Los árboles son los pulmones del planeta y sin ellos, los nuestros no pueden funcionar. Desde el sector forestal, son varias las voces que explican esta cadena de incendios con fallos de planificación y ejecución en la prevención»
Miercoles, 29 de julio 2026. EL IDEAL

Antes de cerrar la puerta y entregarnos al merecido descanso vacacional, conviene alzar la vista y observar el paisaje que dejamos atrás. España, de norte a sur, arde. Desde principios de año, 35 incendios forestales, más de 130.000 hectáreas han sido devoradas por las llamas. Algunos de ellos en Los Gallardos (Almería), la Comarca de las cinco villas (Zaragoza), Alcampell (Huesca), Navaluenga (Ávila), Selas (Guadalajara), Oseja de Sajambre (León) o La Guardia (Toledo). Al cierre de este artículo algunos de ellos aún continúan activos y, es posible, que antes de que usted lo lea hayan acontecido otros. Cientos de personas han tenido que abandonar sus hogares y pertenencias, viendo cómo el fuego arrasaba con su patrimonio vital, otras, han fallecido mientras intentaban escapar de las llamas y a esto se suma ingente pérdida de biodiversidad. Es desolador constatar que la vegetación precisará de décadas para recuperar estos rincones devastados.
No podemos mirar hacia otro lado, Cerca del 95% de estos incendios son provocados por el ser humano, ya sea por acción directa o negligencia. Acciones estas que se ven agravadas terriblemente por el cambio climático, a pesar de que, lamentablemente, cada vez sean más las voces de quien se empeñan en negar este fenómeno. Parece que para quienes priorizan las ganancias económicas del sistema productivo actual sobre la salud del planeta, la destrucción de los ecosistemas parece un coste aceptable.
Sin embargo, para el resto de los mortales, no hay césped artificial que pueda sustituir el valor de un ecosistema vivo. Los árboles son los pulmones del planeta y sin ellos, los nuestros no pueden funcionar. Desde el sector forestal, son varias las voces que explican esta cadena de incendios con fallos de planificación y ejecución en la prevención y en la gestión del casi millón de hectáreas con las que contamos, todavía; falta de puestos de observación, de efectivos y el bastante generalizado estado de abandono de las superficies forestales. Los expertos sugieren una organización a diferentes escalas que incluya medidas como la creación, por autonomías, de ejes de confinamiento que rompan la continuidad de los incendios; por macizos, trabajar en la gestión desde los puntos clave donde se pueden generar estos incendios y, a nivel local, la puesta en marcha de planes de prevención municipales que protejan pueblos, urbanizaciones y diseminados.
Según datos del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) y del Sistema de Información Europeo de Incendios Forestales (EFFIS), en 2006, año del primer registro de datos, ardieron 118.368 hectáreas y en 2025 las cifras ascendieron a 382.607. Con lo que llevamos de año, todo apunta a que este año las cifras seguirán aumentando.
La previsión para lo que nos queda de un verano que, a nivel de temperaturas, en muchas zonas de España se prolonga hasta finales de octubre, va a depender de las condiciones meteorológicas y las igniciones, lo que quiere decir que si se repite la cantidad de tormentas eléctricas del pasado verano, este 2026 puede resultar incluso peor.
Durante las últimas semanas he escuchado bastante a menudo que los incendios se apagan en invierno. No sé, probablemente, de lo que sí estoy segura es de que nosotros necesitamos al planeta para subsistir, y no al revés.





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