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Populismo y proclamas

"Los populistas de hoy se nos presentan como la única alternativa a las clases sociales más desfavorecidas, lanzan proclamas que recogen demandas de diferentes grupos sociales, se alzan como únicos adalides autorizados en el uso de términos como patria"

Heredados del siglo XX, en el XXI los populismos toman posiciones en la vida política europea impulsados por la crisis económica de 2008. Se trata de ideologías difuminadas necesariamente para poder distribuir sus proclamas entre un variopinto colectivo de simpatizantes y futuros votantes. Su argumentario, más o menos rescatado, básicamente se mantiene en pie sobre una propuesta dualista, originariamente el pueblo frente a las clases privilegiadas, ahora, la propuesta inicial se mantiene como base, pero de ella cuelgan células discursivas que aplican la fórmula abriéndola hacia áreas y cuestiones concretas. Por ejemplo, los ataques y violaciones a mujeres “presumiblemente” perpetrados por menores inmigrantes no acompañados, - más conocidos por el despectivo acrónimo de MENAS, Menores Extranjeros No Acompañados, es decir, no tutelados, - frente a feminismo; o ayudas económicas tardías o insuficientes frente a los gastos derivados del mantenimiento de los centros de acogida temporal de inmigrantes.


Ayer, en un programa informativo de la televisión pública, la representante de un partido político emergido recientemente, o reemergido, no sabría concretar, presentaba su “ideario” enlatado entre ambos argumentos, ilustrando de modo “magistral” el uso político de la desgracia de unos para silenciar temas, movimientos, reclamaciones y /o situaciones que tal partido entiende bien “dañinas” para la sociedad, bien “mal ejecutadas o resueltas”. Se trata de justificar su antifemismo con el hecho de que, a su entender, el dinero que se dedica a promover la educación y formación desde una perspectiva de género “inútil e innecesaria” y el apoyo a las actividades culturales y lúdicas, relacionadas con todo lo que tenga que ver con el rescate y empoderamiento de la mujer en los ámbitos educativo, económico y social, son simples adoctrinamientos ideológicos. Y ¿se detiene ahí?, no, desprecia a “esas feministas”, como se refiere a ellas la susodicha, mientras acompaña su exposición con una mueca de asco y con el gesto manual de “entrecomillas” tan socorrido y que innova sacudiendo las yemas de los dedos. Tono y gestualidad refuerzan la intención de sus palabras que, hoy, ya se expanden en las redes sociales, pero no como una mariposa, sino como el rastro fétido de una mofeta. Eso sí que es un adoctrinamiento ideológico y, además, gratis porque se apoya en la televisión pública, sus redes sociales y el público de estas.


Igual que sus predecesores, los populistas de hoy se nos presentan como la única alternativa a las clases sociales más desfavorecidas, lanzan proclamas que recogen demandas de diferentes grupos sociales, se alzan como únicos adalides autorizados en el uso de términos como patria, compatriota o pueblo y se muestran movidos por la emoción, disfrazando con ella estrategias y cálculos. Y siempre funciona, principalmente en épocas como la que vivimos cargada de frustraciones, miedo y desesperanza, caldo de cultivo para encumbrar a sus líderes, siempre héroes carismáticos que con soluciones “sencillas” van a resolver lo que otros no pudieron. Y si de paso te convencen de que tu situación económica es el resultado del gasto en mantenimiento de centros de acogida de inmigrantes que, además, son los autores de las violaciones a las mujeres y niñas de este país, mejor.

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