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Sesenta y cuatro

"62 periodistas fueron asesinados en 2020, y otros muchos y muchas han sido detenidos, amenazadas o acosados."

Que la labor de los periodistas va a ser decisiva para la recuperación de las crisis fue el argumento central de la declaración de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, con motivo de la celebración, el pasado lunes día 3 de mayo, del Día Internacional de la Libertad de Expresión.


Apenas una semana antes, conocíamos el asesinato de dos periodistas, David Beriain y Roberto Fraile, en Burkina Faso, a manos, al parecer, de un grupo de yihadistas que operan en el Sahel, según las primeras conclusiones a las que ha llegado el servicio secreto español.


Según hemos podido conocer, fuentes del Ministerio de Defensa aseguran que los periodistas mantuvieron en todo momento la “máxima prudencia en su actuación, más allá de la asunción de los riesgos inherentes a su profesión”, y es de agradecer que esas conclusiones se hayan hecho públicas porque, no sé ustedes, pero yo debo tener un imán para atraer a ciertos ejemplares de “maestro Ciruela”, ya saben, quien sin saber nada puso escuela, algo muy propio de esta España nuestra. Y es que el día que supimos de sus muertes, escuché más de una vez que, ya sabían a lo que se arriesgaban o que a quién se le ocurre ir a un lugar tan peligroso. Probablemente, quienes así piensan no son usuarios de la información, no compran periódicos ni leen las versiones abiertas de Internet, ni son asiduos a las emisoras de radio. Seguramente, esas mentes pensantes que suelen opinar sin que se les pregunte, coman viendo un telediario y aceptando esa “verdad” que les sirve de ruido de fondo sin preguntarse quién hay detrás de esas crónicas que, a base de cotidianas, dejan de resultar impactantes. Quién ha grabado o fotografiado ese cadáver, la explosión de aquel artefacto, el dolor de un ser humano distinto a nosotros, más joven o anciano, con el pelo largo o corto, blanco o negro, con piel más o menos oscura, dientes blancos, bigote, velo, gafas, lágrimas, mocos o lo que quiera que adorne su rostro y acoja sus ojos desencajados. Tan diferentes a quienes asistimos a su drama desde nuestra casa, tan lejanos, pero ¿quiénes han sido nuestros ojos y nuestros oídos? y ¿por qué? Realmente ¿se lo han preguntado muchas veces?


¿Quiénes?, 62 periodistas fueron asesinados en 2020, y otros muchos y muchas han sido detenidos, amenazadas o acosados. La figura del periodista representa al portador o la portadora de noticias objetivas y verificadas. Tras su grabadoras o micro., exige la transparencia necesaria para que quienes ven, escuchan y leen esas noticias vean satisfecho su derecho a una información veraz sobre las instituciones que ordenan y rigen muestra convivencia. Sobre las gestiones económicas, sanitarias y culturales que quienes nos representan están obligados a realizar de un mondo honesto y transparente, sin escusas. Esa es la función del periodismo.


¿Por qué? Para que usted sepa qué pasa aquí, pero también en Afganistán, qué ocurrió en Siria o cómo persiste la violencia en Irak. Para eso iban y seguirán yendo, a esos lugares donde usted no iría. Desde aquí, gracias.

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