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Hambre, Paz y cambio climático

  • Foto del escritor: Yolanda Cruz López
    Yolanda Cruz López
  • hace 26 minutos
  • 3 Min. de lectura

«Apenas hemos notado las consecuencias de la pandemia en este sentido en nuestra ubicación continental, pero no pueden decir lo mismo los países de Europa del Este y Asia central»


Miercoles, 25 de febrero 2026. EL IDEAL

Hambre y desnutrición nos parecen lejanos, o al menos, características endémicas de otros continentes. Apenas hemos notado las consecuencias de la pandemia en este sentido en nuestra ubicación continental, pero no pueden decir lo mismo los países de Europa del Este y Asia Central.


Mientras al oeste, nosotros nos hemos lamentado del crecimiento del precio del petróleo o de que algunas obras mayores o menores se nos retrasaran por carencia de materiales necesarios, en países como los Balcanes, entre 2019 y 2020, la población con consumo insuficiente de alimentos aumentó del 8,4 al 9,9%, ¿parece poco? Pues no lo es. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, por la interrupción de los mercados debido a la imposibilidad o dificultad de los transportes y la cadena de suministro,  en 2022 fueron 783 millones de personas, quienes habían sufrido y aún sufre insuficiencia alimentaria, aquí, en Europa.


El informe de la FAO destaca que el 30% de las mujeres en edad reproductiva padece anemia, por lo que concluye con la llamada a los países de Europa y de Asia a afirmar su compromiso con los Objetivos del Milenio, con la agenda 2030 y su objetivo número 2 “Hambre cero”.


Por otra parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no ha conseguido aprobar una resolución sobre los riesgos del cambio climático para la paz. En 2019, solo 12 de los 15 miembros del Consejo apoyaron la redacción de un proyecto de resolución por Irlanda y Níger, para vincular el cambio climático y la paz. ¿Qué pasó con los otros tres países? India, pese a no contar con derecho de veto, la rechazó desde su convencimiento de que el calentamiento global es una cuestión de desarrollo económico. China se abstuvo y Rusia la vetó, precisamente, por considerar esta resolución como una amenaza a la seguridad global, argumento que, según publican diferentes medios aludiendo a fuentes anónimas diplomáticas, no es comprensible ya que tal resolución no es en absoluto revolucionaria.


La resolución incluía el hecho de que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, debería informar, dos años después, sobre las implicaciones que el cambio climático tiene en el mantenimiento de la seguridad. Por su parte, los embajadores de los países que redactaron la resolución, la irlandesa Geraldine Byrne y el nigeriano, Abdou Abarry, insistían en que la resolución no era revolucionaria y en que solo se trataba de un pimer paso, la primera; y Abarry, por su parte, en que era imprescindible entender el vínculo existente entre clima y seguridad.


Una vez más, las mayorías mandaban. Esto permitió que 3 países pudieran frenar propuestas y resoluciones que apoyaban otros 12.  En 2021, 81 países se desmarcaban del acuerdo de París. Acababa el plazo para que  los países miembros actualizaran sus planes respecto a la agenda 2030, y solo cumplió el 58% de los países. Quedan 4 escasos años para que los países comprometidos con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, propuestos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, realicen balance de aquello que han aportado para su consecución y yo me temo que aprobar, pocos aprobaremos.

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